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Libros, Reflexiones

En el nuevo mundo feliz no existirán los currículums

Supongo que estoy en la primera entrevista de trabajo después de 4560 horas de clases universitarias. Estoy sentado frente a un hombre de traje y corbata, pelo engominado y peinado hacia atrás, tal y como indica la norma “Tipos de peinados según tu estatus económico”. Me clava su mirada intentando descubrir algo que en mi currículum no aparece: antecedentes policiales, afiliaciones sindicales o políticas, oscuras aficiones, posibles adicciones… Intento esquivar la mirada pero, como si de un atractor se tratara, siempre vuelvo a caer en su campo de visión. Me muevo en la silla; cambio de postura; me pregunto por qué el que la diseñó no la probó antes de comercializarla; miro por la ventana y observo al imperturbable cielo haciéndome creer que no le importa que me haya tenido que meter – por primera vez en mi vida – dentro de un traje de oferta y unos zapatos de un negro brillante que me incomoda, me hace crujir los dientes. Veo mi reflejo en la punta del zapato. Mi cara está empezando a descomponerse por culpa del calor que hace en el despacho; dentro de poco desaparecerá y el hombre de pelo engominado tendrá que llamar a alguien para que recoja mis restos, al igual que habrá hecho en innumerables ocasiones a lo largo de la semana de entrevistas. No llevo pulseras ni pendientes; he suprimido cualquier elemento que pueda encasillarme dentro de la carpeta de jóvenes no aptos para trabajar en empresas. Soy otro más, un currículum con manos y pies y cabeza que tiene que demostrar que es igual al resto, que nada le diferencia del resto, que el currículum es mejor que el del resto, que puede soportar cualquier tipo de presión al igual que el resto, que va a aceptar cualquier cosa porque el resto también lo haría…

Charles Chaplin. Tiempos modernos (1936).

Charles Chaplin. Tiempos modernos (1936).

Antes de que yo pisara con mis zapatos el suelo enmoquetado del despacho, lo hicieron dos clones míos (o yo de ellos). Tenían el mismo aspecto saludable, limpio y ambiguo que yo. Les eché un ojo por encima, tratando de averiguar aquello que el hombre de pelo engominado ansía conocer: los rincones oscuros de la personalidad. Pero es imposible. Somos la máxima expresión de la pureza, el modelo de trabajador desposeído de cualquier rasgo identificativo. Tenemos que ser todos iguales como iguales son los dientes del engranaje. Si uno de esos dientes fuera distinto del resto, el operario lo sustituiría por otro. El desenlace sería catastrófico si la máquina entrara en funcionamiento con dientes de diferente tamaño o forma.

Mientras el entrevistador me habla de las grandezas de la compañía, unas aceleradas ganas por estar de pie me hacen retorcerme en la silla. Quiero ponerme de pie, reivindicar otro estado corporal. Sus palabras dejan de tener sentido para mí y me sumerjo en pensamientos verticales. He pasado más de 41184 horas sentado a lo largo de mi vida. Ese cálculo me lleva un tiempo que el hombre de pelo engominado emplea para seguir lamiendo las posaderas de un ente irreal.  Me comenta algo sobre la jornada laboral y, mientras asiento, paso de los pensamientos verticales a imaginar qué haría Ulrich Beck en mi situación. Seguramente se levantaría y se iría a llorar a un rincón mientras a los cuatro vientos predicaría su mensaje transformador. Él sostiene que hemos llegado a un punto en el que la sociedad del pleno empleo nunca volverá a producirse. Ese concepto pertenece a una sociedad industrial, no a una sociedad posindustrial del siglo XXI. ¿Cómo va a existir pleno empleo si cada vez somos más aspirando a menos puestos de trabajo? El sistema capitalista destruye empleo y nos lleva a una sociedad de trabajo escaso y precario, algo que Beck denomina la brasileñización de la sociedad europea.

Ulrich Beck en Allianz Lectures (2006).

Ulrich Beck en Allianz Lectures (2006).

Ulrich Beck se pregunta muchas cosas, resuelve algunas y se pelea con el trabajo en un denso pero entretenido ensayo llamado Un nuevo mundo feliz. La precariedad del trabajo en la era de la globalización. Propone un cambio de sociedad en la que el trabajo cívico tenga valor, se apueste por sistemas energéticos que creen puestos de trabajo, se trabaje menos y se reparta el trabajo en turnos rotativos, en los cuales la labor a desempeñar sea diferente. El tiempo libre, el ocio, se llevaría la mayor parte de nuestro tiempo. Imagínese – le digo al hombre de pelo engominado –, en vez de trabajar más de ocho horas, hacerlo tres y dedicar las cinco restantes a hacer lo que le apetezca. Por un momento tengo la esperanza de que me de la razón y se quite la corbata y salga conmigo a la calle a convencer al mundo de que la solución no es trabajar cada vez más, sino hacerlo cada vez menos. Nos imagino caminando por la calle bajo una bandera con la cara de Beck y gritando <<¡No a la brasileñización de la sociedad europea!>>. Pero su cara no me indica que haya abierto los ojos. Me invita a que me vaya de su despacho enmoquetado cuanto antes. Le insisto en que tiene que ver la realidad de otra manera, dejar de pensar en el trabajo y vivir en armonía con sus ideas. Le repito argumentos del libro de Beck. Él los mata elevando su voz sobre la mía. Por fin me levanto y reivindico ese estado corporal olvidado; me doy la vuelta y abandono al hombre de pelo engominado del despacho enmoquetado. Me despido del club de ambiguos que espera su turno.

Otra vez será.

Charles Chaplin y Paulette Goddard. Tiempos modernos (1936).

Charles Chaplin y Paulette Goddard. Tiempos modernos (1936).

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Acerca de Diego DZ

Madrid, 1988. Físico. En mis ratos libres corro y leo, también escalo y escribo.

Comentarios

24 comentarios en “En el nuevo mundo feliz no existirán los currículums

  1. Bonito el sueño de Beck Diego, y un post brillante, pero por si acaso yo le daría una planchadita al traje. Suerte!

    Publicado por Oes | 9 junio, 2013, 4:14 PM
  2. Yo alucino contigo!!! Genial post

    Publicado por aneruy | 10 junio, 2013, 8:56 AM
  3. Muy bueno

    Publicado por charo | 10 junio, 2013, 9:31 AM
  4. Increíble narración! Me ha encantado, te sigo amigo.

    Un saludo

    Publicado por Chema | 17 junio, 2013, 10:48 PM
  5. Muy bueno. Una sola palabra: freelance. Tal vez sean más de 3 horas de trabajo, pero al menos queda tiempo para hacer lo que me apetece con el resto: Saludos!

    Publicado por Crissanta | 24 junio, 2013, 9:56 PM
  6. Desde entonces quise hacerlo pero aún estaba digiriendo la muerte de tu blog anterior. Con tu permiso. Este es mi mejor comentario.

    Publicado por Triste Sina | 26 septiembre, 2013, 12:53 PM
  7. Reblogueó esto en Ya lo saben….

    Publicado por Triste Sina | 26 septiembre, 2013, 12:56 PM
  8. He llegado a través del reblogueo de Triste Sina, y me ha encantado el texto. Además, totalmente identificado, oiga. Aunque uno de momento se conforma con no ceder a las órdenes que emiten los telediarios y se niega a hacer un videocurrículum locutado por sus abuelos, cantar su experiencia laboral en el metro con una sonrisa o recitar su formación mientras hace un mortal con doble tirabuzón para entretener a esos simpáticos muchachos de recursos humanos.
    Un saludo.

    Publicado por elcriticoabulico | 26 septiembre, 2013, 2:14 PM
    • Sí, parece ser que se ha puesto de moda recitar tu cv mientras haces el pino o das de comer a los patos…lo que sea con tal de llamar la atención. Se valora el no tener miedo al ridículo.
      saludos

      Publicado por Diego | 26 septiembre, 2013, 2:35 PM
  9. Otro que llegó de la mano de Sina, que nunca recomienda cosa mala, esta vez tampoco.

    Publicado por Dessjuest | 26 septiembre, 2013, 2:19 PM
  10. Además del CV, ahora rebuscan en internet todo lo que haya sobre uno… Mal me veo si ahora tengo que buscar trabajo…

    Un saludo.

    Publicado por albertodieguez | 26 septiembre, 2013, 5:56 PM
    • Hay que tirar de pseudónimos y no dar información sobre uno mismo. Pero al final, uniendo cabos llegan a la información que quieren (o contratan a una empresa, que las hay, para que te investiguen). Un mundo feliz…

      Publicado por Diego | 26 septiembre, 2013, 9:34 PM
  11. Me ha puesto la carne de gallina, me ha parecido, con tu permiso, una escena muy sorkiana, y me encanta.

    Publicado por Stark | 26 septiembre, 2013, 7:31 PM
  12. Gran descubrimiento. Con esta primera entrada que he leído ya sé que cualquier cosa que haya por aquí va a merecer la pena ser leída.

    Publicado por patricia | 27 septiembre, 2013, 7:42 AM
  13. Que buena entrada! El título me ha fascinado, realmente, y ha permitido meterme de lleno en una narración que, fantástica, es tan como “preferiría no hacerlo”. Un abrazo. Por acá te seguiremos leyendo

    Publicado por Sara Wiederkehr·González | 11 octubre, 2013, 11:52 AM

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