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A fine line – Summits of my life | Kilian Jornet

Kilian Jornet es un esquiador y ultrafondista de montaña que tan solo con 25 años ha ganado las carreras más importantes del mundo. A diferencia de la mayoría de deportistas, la filosofía de Kilian no es ganar y batir nuevos récords sobre un mismo terreno, sino explorar la montaña desde un punto de vista caracterizado por la humildad y la austeridad, entre otros valores.

Cuando conquistó todos sus objetivos como corredor, tomó la decisión de iniciar un nuevo proyecto, Summits of my life: realizar siete ascensiones en cuatro años con el mínimo equipo técnico y lo más rápido posible. La primera entrega, A Fine Line, presenta su primer objetivo cumplido: un cross por el Mont Blanc dividido en dos partes. La primera de ellas encadenando ocho cumbres del macizo del Mont Blanc y la segunda una ruta de Courmayeur a Chamonix.

Con una imagen cuidada, una BSO acorde a ella y una línea argumental clara, A Fine Line nos acerca al día a día de Kilian y sus amigos y familiares, así como a esa filosofía de vida en la que prima la búsqueda de la felicidad. Más que un reportaje de montaña parece un compendio de reflexiones sobre la vida, siendo la más impactante la de Stéphane Brosse momentos antes de morir al desprenderse una cornisa por la que pasaba junto a Kilian.

La felicidad es algo que buscas y cuando la tienes no te das cuenta. Mirando hacia atrás es cuando descubres que has sido feliz. La felicidad está en todas partes, sólo tienes que saber cómo captarla, cómo reconocerla. Cuando estás con tu hijo eres feliz y a lo mejor no te das cuenta. Cuando estás aquí y estás luchando contra el mal tiempo en las montañas no lo sientes en aquel momento, pero después te sientes realmente feliz. Son dos ejemplos distintos que muestran que la felicidad nos rodea por todas partes, es cuestión de verla.

Sin duda, A Fine Line es un reportaje que todo amante de la naturaleza, de la montaña y del deporte debe tener en su videoteca. Es un canto a la libertad, una reflexión constante acerca de la vida y la muerte, una imagen diferente del riesgo… En definitiva, un reportaje que plasma las ansias de una persona por conquistar la felicidad.

Kilian Jornet y Stépahne Brosse (2012). Lymbus Productions.

Kilian Jornet y Stépahne Brosse (2012). Lymbus Productions.

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Extraños

De una manera magistral, Thomas Mann describe en La muerte en Venecia esos encuentros diarios entre personas que no se conocen. Cruce de miradas, deseos por conocer lo ajeno, situaciones incómodas…

Nada hay más extraño ni más delicado que la relación entre personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y se observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas , ya sea por convencionalismo social o por capricho propio,  a fingir una indiferente extrañeza y a no intercambiar saludo ni palabra alguna. Entre ellas va surgiendo una curiosidad sobreexcitada e inquieta, la histeria resultante de una necesidad de conocimiento y comunicación insatisfecha y anormalmente reprimida, y, sobre todo, una especie de tenso respeto. Pues el hombre ama y respeta al hombre mientras no se halle en condiciones de juzgarlo, y el deseo vehemente es el resultado de un conocimiento imperfecto.

Nighthawks . Edwad Hopper (1942).

Nighthawks . Edwad Hopper (1942).

Dizzy

Men have died for this music. You can’t get more serious than that.

Dizzy Gillespie (1917 -1993)

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¿El tamaño importa? De Jonah Falcon a Diógenes

Si mal no recuerdo, Orhan Pamuk soñaba de adolescente con tener una grande y vistosa, tan espectacular que pudiera posar junto a ella delante de los fotógrafos. Esa visión obscena se esfumó en cuanto los periodistas atravesaron la puerta, cuando él contaba con unos treinta y pocos años.  Ahora, según dice, la idea de “cuanto más grande mejor” le resulta agobiante, afirmando incluso que le produce fastidio y rencor.1

George Orwell, apasionado de los grandes tamaños, se pasó al lado del ascetismo tras un periodo de duro trabajo. Eso de lucir tamaño, si no era acompañado de calidad, poco le interesaba.2

Jonah Falcon. (Mirror)

Jonah Falcon. (Mirror)

Hace unos días leí un artículo de un Jonah Falcon de la literatura. Al tipo se le notaba obsesionado con comprar libros, buscando un mayor tamaño de librería como si éste estuviera relacionado con la sabiduría de su dueño. Lo más sorprendente no era que hablara en términos de lectura sino de compra. No sé si me explico. En vez de decir: «Me quiero leer este libro», decía: «Tengo tal libro pendiente de comprar.»

No voy a negar que luzco un buen tamaño para mi edad. Tengo libros amontonados, en fila, dados la vuelta y en lugares insospechados. Sin embargo, ninguno de ellos está ahí sin haberse ganado ese lugar.

Disfruto con los libros que poseo porque todos ellos, al abrirlos o mirarlos, me transmiten la sensación que tuve cuando los leí por primera vez. Amontonar libros que no he leído me produce una sensación de malestar, parecida a lo que sentiría si amontonara piedras por la supuesta belleza del montón.

Tampoco voy a negar que algunos de los libros que tengo no los he leído. Pero ésos están medio escondidos para que no me recuerden lo irresponsable que fui al comprarlos sin realmente desearlos. Será más pronto que tarde cuando los deje abandonados a su suerte, por si algún lector exhibicionista los quiere para un aumento de librería.

Cada día me alejo más de la necesidad de poseer. He descubierto que con menos se vive mejor – siempre y cuando las necesidades básicas estén cubiertas – , incluso en un mundo donde se lucha por vivir rodeado de objetos. La libertad no reside en poder elegir entre una gama de productos, sino en poder rechazar todos.

Diógenes sentado en su tinaja. Jean-Léon Gérôme (1860).

Diógenes sentado en su tinaja. Jean-Léon Gérôme (1860).

1.-Cómo me libré de algunos de mis libros (Orhan Pamuk)

2.-Recuerdos de una librería (George Orwell)