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Ciencia, Reflexiones

La ignorancia

El pasado 24 de septiembre, Rosa Montero dedicó dos párrafos a un tema preocupante en España: la falta de financiación en I+D+i y la llamada fuga de cerebros. Aunque aplaudo que una persona ajena a temas científicos dedique unas líneas al problema que venimos sufriendo con los recortes, no puedo dejar pasar esta oportunidad para esbozar una crítica a la primera parte de su artículo. El que se sienta interesado, primero convendría que echase un ojo a la escueta opinión de Rosa Montero (erróneamente) titulada La ciencia. Yo sólo me centraré en el primero de los dos párrafos, que es con el que estoy parcialmente en desacuerdo:

No se puede decir que España sea un país con vocación científica. Somos ricos en artistas plásticos y escritores, en artes temperamentales e imaginativas. Pero lo de cultivar rigurosamente el intelecto no se nos da bien: pensadores pocos, y científicos poquísimos. Y a los que hay, cantazo en la cabeza y al extranjero. En 2012 la fundación BBVA publicó un estudio sobre el conocimiento científico que comparaba a 11 países, 10 europeos, entre ellos España, y Estados Unidos. Quedamos los últimos, por supuesto. Un bochornoso 46% de los españoles no supieron nombrar a un solo científico. Vamos, es que no atinaron ni con Einstein. Nuestra sociedad arrastra un miedo cerril a la ciencia que es producto de la ignorancia. De hecho, durante años los intelectuales españoles han hecho gala de su acientifismo, como si fuera un orgullo no tener ni idea de lo que es la entropía. ¡Pero si hasta Unamuno soltó esa frase lamentable del “que inventen ellos”!

Ignoro si Rosa Montero, antes de vender su columna a El País, decidió consultar alguna fuente fiable para afirmar, de forma categórica, que España es un país rico en escritores pero pobre en científicos. Vamos, que no hay vocación científica en nuestro país. Supongo que se habrá lanzado a la piscina con un solo dato: de los siete premios Nobel españoles, sólo dos quedan dentro del ámbito científico, mientras que los cinco restantes se los lleva la literatura. Basándonos en esa comparación, podríamos decir que España es un país científico puesto que actualmente hay más opciones de ganar un premio Nobel científico que uno de literatura. No es así la realidad. La falta de financiación de proyectos y becas está provocando que los científicos españoles tengan que emigrar por carencia de oportunidades. Es decir: no falta vocación científica sino interés por parte del Gobierno en basar parte de la economía en el desarrollo científico y técnico, por no hablar de cultivar el conocimiento por la simple razón de conocer. Son conceptos totalmente opuestos que Rosa Montero ha mezclado de forma caótica. La vocación científica de los españoles es la misma aquí o en China, otra cosa es el lugar en dónde los científicos desarrollen su carrera por motivos preocupantes (o no).

Caricatura de C.P. Snow.

Caricatura de C.P. Snow.

Algo en lo que coincido con ella es el analfabetismo científico, incluido el suyo (poner como ejemplo la entropía, aparte de pedante, implica ignorar lo que ese concepto realmente es, ya que si lo conociese no se le hubiera ocurrido pensar que cualquiera debería saberlo). Es curioso comprobar que  una persona culta debe saber de historia, literatura, política, geografía… pero puede ser un completo ignorante en temas científicos. Sin embargo, saber de ciencia pero ser un ignorante en el resto de disciplinas no te convierte en una persona culta. La ciencia permanece al margen cuando se valora el nivel de cultura general de una persona. Si no sabes en qué año se derribó el Muro de Berlín eres un inculto, pero si no tienes ni idea de lo que es el primer principio de la termodinámica, no implica que lo seas, es que eres de letras. Lo mismo sucede al revés, aunque por regla general el científico que sólo sabe de su disciplina se avergüenza de su ignorancia hacia la otra cultura.

Rosa Montero se ha descubierto como ejemplo de su propio artículo. Dedicar dos párrafos a un tema tan importante (sin tener muy claro de qué se pretende hablar) es una muestra de ignorancia, más aún con un título tan ambicioso como La ciencia. Haría bien El País en dejar de lado la importancia de la firma para ceder espacio a personas que puedan elaborar un mejor esquema de la situación sin caer en ejemplos manidos o estereotipos cansinos.

CIENCIA

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Acerca de Diego DZ

Madrid, 1988. Físico. En mis ratos libres corro y leo, también escalo y escribo.

Comentarios

8 comentarios en “La ignorancia

  1. La discriminación hacia la gente de ciencias por parte de la élite de humanidades ha siempre existido, por lo que me dicen. Yo mismo te confieso que si no hubiese tenido que frecuentar determinadas asignaturas obligado por mi plan de estudios (ecléctico como pocos) me habría negado el placer de conocer gente entre la más divertida que haya encontrado nunca: los científicos. Y es que los “artistas” son todos unos deprimidos egocéntricos. En fondo sabes que su materia de estudio, el hombre, ha llegado a su fin mientras que la ciencia sigue en pañales. Respecto a la señora Montero… del afirmar que ha soltado una parida (con tirón de orejas y todo) a pedir que prescindan de su firma, me parece que hay mares de diferencia. El ímpetu savonarolesco de la juventud, me imagino. Por ese motivo hoy, no pediré tu cabeza 😉

    Publicado por Triste Sina | 28 septiembre, 2013, 11:52 PM
  2. Triste Sina…yo sí que voy a pedir tu cabeza!. ¿Cómo que el arte ha llegado a su fin? Un artista como tú no puede decir eso 🙂
    Cuando Max Planck pidió orientación a su profesor para estudiar física, éste le dijo que la física estaba casi acabada, que estudiara otra cosa. La época era 1870…y Planck dio el pistoletazo de salida para la “revolución” científica de principios del siglo XX.
    En cuanto a la firma de Rosa Montero, no digo que prescindan de ella en El País, pero sí creo que cuando traten ciertos temas deberían ser un poco más rigurosos o exigir al autor que se implique más. Una opinión de barra de bar esta bien para un blog personal, pero no para el periódico con mayor tirada de España.

    Publicado por Diego | 29 septiembre, 2013, 9:15 AM
  3. Pues sí, Rosa Montero y el sinfín de pseudoperiodistas que ejercen su profesión sin saber prácticamente nada de Ciencia, son una lacra.
    La cantidad de barbaridades que se dicen en los telediarios y en la prensa escrita y no pasa nada.
    Hace años una editorial nos regaló a todos los profesores un libro titulado “LA CULTURA: todo lo que hay que saber”. Y para mi sorpresa entonces, no encontré una sola mención a ningún tema referente a Ciencia. Ahora ya no me sorprende. Todo lo que hay que saber es historia manipulada y literatura y arte interpretados por unos cuantos. De filosofía, ni hablamos.

    Publicado por lourdes | 29 septiembre, 2013, 11:10 AM
    • Sí, con el nombre “cultura” siempre se engloba los temas clásicos como historia, geografía, etc… La ciencia siempre queda relegada a un segundo plano. Una pena, la verdad, aunque pienso que últimamente está cambiando.

      Publicado por Diego | 29 septiembre, 2013, 4:00 PM
  4. Tienes razón en que esta señora ha soltado una parida, pero no creo que sea culpa de ella. Los plumillas profesionales, tienen que escribir como mínimo un artículo diario, para poder vivir de su profesión, aunque generalmente algunos escriben hasta 3, y por muy bueno que seas en algo, al final se acaban las ideas, toca improvisar, y no hay tiempo de investigar adecuadamente, y claro, pasa lo que pasa.

    Publicado por Palabra de Lost | 29 septiembre, 2013, 11:28 AM
    • es un problema muy grave el que dices. Los que escribimos en blogs sabemos que es difícil ofrecer algo de calidad al incrementar el ritmo de entradas…Supongo que con práctica eres capaz de, como dices, escribir columnas diarias aparentando saber del tema. El problema llega con la falta de ideas y las opiniones no formadas.
      saludos

      Publicado por Diego | 29 septiembre, 2013, 4:02 PM
  5. A mí me preocupa la denigración de las ciencias sociales. Parece que las únicas ciencias que existen son las ciencias naturales, argumentado muchas veces que las sociales no son ciencias exactas, cuando las únicas ciencias exactas que existen son las matemáticas (y porque son pura teórica).

    Se habla mucho de ser “de ciencias” o “de letras”. Y parece que unos son los que usan la razón y comprueban sus teorías y los otros, entre los que se mezclan pintores, historiadores, novelistas, economistas, filósofos… vamos, todo lo que no son ciencias naturales, escriben lo que opinan sin más. Y cuidado ahí, porque es mucho menos conflictivo estudiar a las plantas que a los humanos, sobre todo porque no se generan tantas corrientes (liberal, marxista, la escuela de Annales, keynesiana…) pero no es más científico. La distinción entre científicos y “gente de letras” me parece un grave error, porque llevándolo al más alto nivel, es caer en la imposibilidad de poder consensuar ideas progresistas para los humanos.

    Publicado por Rubén | 29 septiembre, 2013, 3:27 PM
    • Me gusta lo que dices porque yo lo he pensado muchas veces. Creo que el menosprecio que reciben las ciencias naturales y exactas se lo lleva las ciencias sociales de otra manera. Ese pensar generalizado (y erróneo) de que los “listos” van a las ciencias y los “mediocres” a las letras ha llevado a que se intente equiparar las ciencias con las letras. No me gusta que el periodismo sea una ciencia de la información, ni que el trabajo social sea ciencia del trabajo. Hoy todo es una ciencia, y poco (estrictamente) lo es. El método científico parece que se pasa por alto.
      Lo que está claro es que “ciencias” y “letras” es lo que se usa para distinguir (de forma coloquial) a las ciencias naturales y exactas de las ciencia sociales y el resto de carreras. En el caso del artículo, Rosa Montero habla de las ciencias naturales y exactas englobando a ambas en la palabra ciencia, que es como generalmente se conocen.
      El debate qué es ciencia y qué no lo es puede ser eterno y complicado. Te dejo una conferencia en la que se dicen muchas tonterías pero también cosas interesantes. (No saltes de la silla cuando uno de los ponentes diga que la historia no es una ciencia porque no se puede experimentar con la fecha en la que Colón llegó a América)

      Publicado por Diego | 29 septiembre, 2013, 4:15 PM

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