//
archivos

Archivos para

10 comentarios sobre La broma infinita

No he desaparecido por culpa de La broma infinita, aunque hace unos minutos leí el último pie de página y la última página y verifiqué que la broma no es el cartucho sino el libro en sí. La broma es la obra y el bromista David Foster Wallace. Fueron semanas leyendo artículos sobre la novela, abriendo el apetito con críticas y hablando y hablando de que lo iba a leer para que la fuerza con la que lo empezara fuera lo suficientemente elevada como para que me llevara sin problemas al menos hasta la mitad. Superé el ecuador agarrado a una barra de metro y rodeado de humanos con olor postlaboral. La ficción se mezclaba con la realidad y veía sillas de ruedas en cada parada. La broma viajó conmigo, cambió de lugar y conoció nuevos caminos para el viaje de ida y vuelta. Me conoció con sueño, con las pestañas quemadas de limpiar tantos datos, con la mente cansada de aprender lo que nunca imaginé que aprendería – la materia oscura que a muchos mantiene en movimiento –, con los brazos cansados de cargar cajas y las pupilas ansiosas por ver la luz del sol.

Hace algo más de un año que comencé con este autor y después de sus artículos veía complicado que pudiera abordar las mil ciento y algo páginas de La broma infinita. Es excesivo, barroco, cansino, pedante y gracioso. Pero tiene algo que atrapa a los lectores y aleja a los que encontrarían en él horas de discurso vacío a altas horas de la noche en un pestilente antro con olor a rosas y decoración undergroud (cita pendiente con los Indies, hipsters y gafapastas de Víctor Lenore).

david_foster_wallace-620x412

David Foster Wallace (1962 – 2008)

La broma infinita es una isla desierta por descubrir. El que llega se siente solo en un paraje inhóspito con la única ayuda del lenguaje. No importa que tu conocimiento acerca de las islas sobrepase los límites del entendimiento humano porque la isla a la que vas es única, nueva, una aberración de la naturaleza que derrocha belleza. Todo en ella sobra menos tú, porque su mecanismo sólo entra en acción cuando un lector observa, se detiene y empieza a analizar el entramado que allí se expone: manglares exuberantes, playas desiertas, aguas bravas y tranquilas al mismo tiempo, cielos oscuros por el día y claros por la noche… Si sobrevives a la isla y consigues escapar de ella, te darás cuenta de que si nunca hubieses entrado, ella no hubiera existido. Nunca.

A continuación, 10 comentarios que me hubiera gustado leer antes de comenzar la larga lucha en la isla.

  1. Pega alrededor de 20 post-it en la primera página. Los necesitarás para ir señalando los diferentes argumentos y personajes que aparecerán.
  2. Un folio doblado te servirá para ir desmenuzando la estructura de la novela y representar los vínculos entre los distintos personajes. Una vez claro el escenario (página 300 aproximadamente), el resto es para aficionados.
  3. Por mucho que te digan que es difícil de leer, no lo es. Tan sólo se requiere paciencia, ganas y organización.
  4. También es mentira que el principio es un caos.
  5. El caos es perpetuo.
  6. Si a 200 páginas del final descubres que la broma te la están gastando a ti, ya somos dos.
  7. No te vengas abajo si te ves leyendo por encima las últimas 200 páginas. Pennac tenía razón.
  8. Lee Como una novela antes de empezar La broma infinita.
  9. Evita leer entradas como ésta. Lo mejor es adentrarte en la broma con un cuchillo en la boca.
  10. Cómprate un cuchillo.